Hojas amarillas en las plantas: causas y qué revisar
Una hoja amarilla no es un diagnóstico. Es una señal. Para entenderla hay que mirar dónde empezó, cómo está la tierra, cuánta luz recibe la planta y con qué rapidez avanza.
1. Tierra húmeda durante muchos días
Si varias hojas amarillean y el sustrato sigue mojado, el exceso de humedad está entre las primeras cosas que revisar. Las raíces necesitan oxígeno; una maceta sin drenaje o riegos demasiado frecuentes pueden debilitarlas.
2. Solo amarillean hojas viejas
Una planta sana también renueva hojas. Si son una o dos hojas inferiores y siguen apareciendo brotes nuevos, puede ser un proceso normal. Si el amarilleo empieza a subir por toda la planta, merece investigar más.
3. Amarillean hojas nuevas
Cuando el problema aparece en brotes recientes conviene revisar raíces, luz y absorción de nutrientes antes de echar fertilizante. Si las nervaduras quedan verdes sobre un tejido más amarillo, puede haber un patrón de clorosis.
4. Poca luz
Una planta en una zona demasiado oscura consume menos agua, crece peor y puede mantener el sustrato húmedo durante más tiempo. Moverla gradualmente a un lugar más luminoso puede ser más útil que abonar.
Qué hacer hoy
- Toca la tierra a varios centímetros de profundidad.
- Comprueba si la maceta tiene agujeros y si queda agua acumulada.
- Mira si el amarillo empezó en hojas viejas o nuevas.
- Haz una foto y compara la evolución durante varios días.
Ejemplos según la planta
En un geranio de balcón, hojas amarillas con tierra mojada pueden indicar que el riego no se está ajustando al tiempo. En el árbol de jade, mira además si las hojas están blandas o arrugadas: el sustrato ayuda a distinguir exceso y falta de agua. Si es una Calathea, comprueba también humedad ambiental y corrientes.
Si quieres afinar la causa, usa el Plantoráculo: cruza estas pistas y te muestra problemas visualmente compatibles.